Jean Todt, exdirector de Ferrari y expresidente de la FIA, ha roto décadas de silencio sobre uno de los episodios más polémicos en la historia de la Fórmula 1. Durante una entrevista en el programa High Performance Podcast, Todt admitió que Michael Schumacher se detuvo deliberadamente en la curva Rascasse durante la clasificación del Gran Premio de Mónaco 2006. El objetivo de la maniobra era provocar una bandera amarilla que impidiera a Fernando Alonso, quien venía marcando mejores tiempos, arrebatarle la posición de privilegio. “Michael era un chico excelente, pero se paró a propósito en Montecarlo con Alonso”, confesó el dirigente, confirmando lo que en su día fue sancionado por los comisarios con la salida desde el fondo de la parrilla para el alemán.

Todt analizó la personalidad competitiva de Schumacher, señalando que, aunque era una leyenda del deporte, sus intentos de actuar al límite del reglamento solían ser torpes y le costaban caro. Según el francés, esta acción en el Principado fue clave en la lucha por el campeonato de 2006, un mundial que finalmente terminó en manos del asturiano tras una intensa rivalidad. El exjefe de Maranello recordó que el “Káiser” pagó un precio muy alto por estos momentos en los que perdía el control, subrayando que el talento de Alonso fue lo único capaz de quebrar la tiranía que Ferrari y Schumacher habían impuesto en la máxima categoría del automovilismo durante un lustro.









