La reconocida actriz Jennifer Lawrence se encuentra en el centro de una polémica tras revelar que reubicó a su querida chihuahua, llamada Princess Pippi Longstocking, después de que el animal mordiera a su hijo Cy, de aproximadamente 3 años (nacido en 2022). La decisión, tomada por motivos de seguridad familiar, fue explicada por la propia estrella durante la promoción de su próxima película Die My Love, en un evento realizado en Nueva York.
En sus declaraciones, Lawrence describió un cambio radical en su percepción de las mascotas tras convertirse en madre: “Después de tener un hijo, los perros comenzaron a darme mucho miedo. Es como si no los reconociera. Solo los veo como una amenaza”.

La actriz relató con crudeza el impacto emocional del incidente: “Uno mordió a mi hijo y me dieron ganas de exterminar a todos los perros. Pensé: ‘Voy a matarte, a ti, a tu maldita familia y a tus malditos amigos. Voy a ir a China y me encargaré de tus amigos allí. Cualquiera que se parezca a ti está muerto’”. Aunque el comentario fue expresado con evidente sarcasmo e hiperbole, generó controversia inmediata.
Hasta el momento del incidente, Princess era una compañera inseparable de Lawrence: viajaba con ella constantemente, aparecía en alfombras rojas y la acompañaba incluso en rodajes. Sin embargo, tras el mordisco a su hijo y con un segundo bebé en camino, la actriz afirmó que “me asusté tanto que ya no podía estar tranquila” y optó por trasladar a la perra a la casa de sus padres, donde —según ella— estaría mejor cuidada.

La confesión, recogida por medios como E! News y replicada rápidamente en redes, desató una fuerte reacción en internet. Muchos usuarios la calificaron de “irresponsable” y criticaron la decisión de “abandonar” a la mascota en lugar de buscar soluciones como adiestramiento profesional o una mejor gestión del entorno. Comentarios como “No abandonas a tu perro solo porque tienes hijos, aprendes a enseñar a tus hijos a respetar a tu mascota” o “Esto es muy decepcionante” se multiplicaron en plataformas sociales.
Otros, en cambio, defendieron a la actriz argumentando que priorizó la seguridad de su hijo y que cada familia debe tomar decisiones difíciles en estos casos: “Si sentía que su hijo no estaba seguro, hizo lo correcto como madre”.

Lawrence, de 35 años, no ha respondido directamente a las críticas hasta el momento, mientras continúa con la promoción de Die My Love. El caso ha reabierto el debate sobre la convivencia entre mascotas y niños pequeños, y la responsabilidad de los dueños ante incidentes de este tipo.









