El drama humano de las nuevas políticas migratorias de Donald Trump tiene un rostro visible: el de Liam C., un niño ecuatoriano de cinco años cuya imagen, vistiendo un gorro de conejo y una mochila de Spiderman al ser detenido, ha conmovido a la opinión pública internacional. Este miércoles 28 de enero de 2026, el legislador demócrata Joaquín Castro visitó al menor y a su padre, Adrián Conejo Arias, en el centro de detención de familias en Dilley, Texas, y lanzó una alerta sobre el estado psicológico del pequeño, asegurando que se encuentra en un estado de profunda tristeza y letargo.
A pesar de la presión del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), un juez federal intervino este martes para bloquear temporalmente la deportación de ambos. La defensa sostiene que la familia se encuentra en Estados Unidos bajo condiciones legales y que tienen un proceso pendiente en una corte de inmigración que debe resolverse antes de cualquier expulsión. Esta decisión judicial también prohíbe el traslado del menor fuera de las instalaciones de Dilley mientras continúen las indagaciones sobre su estatus migratorio.








