La tripulación compuesta por Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen encara hoy la fase más determinante de su expedición. Tras haber hecho historia al orbitar la Luna, los astronautas deben superar un reingreso a la atmósfera terrestre que durará trece minutos. Durante este periodo, la cápsula Orión alcanzará velocidades superiores a los 40.000 kilómetros por hora, sometiendo al escudo térmico a temperaturas de 2.760 grados centígrados, equivalentes a la mitad de la intensidad del Sol. El éxito de la maniobra depende de la resistencia de los materiales y del despliegue secuencial de once paracaídas para frenar el impacto.
El amerizaje está programado en el océano Pacífico, cerca de las costas de San Diego, donde equipos de recuperación de las fuerzas armadas estadounidenses aguardan para el rescate. Una vez que la nave toque el agua, los buzos inspeccionarán la seguridad del entorno antes de trasladar a los tripulantes a una plataforma inflable. Posteriormente, los astronautas serán llevados a revisión médica en un buque y luego a Houston. Esta misión representa el primer viaje tripulado a la vecindad lunar desde 1972, consolidando el programa de la NASA para la futura presencia humana en el satélite.








