Linda Blair, conocida mundialmente por su papel de Regan MacNeil en la icónica película El Exorcista (1973), ha vivido una trayectoria tan sorprendente como diversa desde que saltó a la fama siendo apenas una niña. A los 14 años, su actuación le valió un Globo de Oro y una nominación al Oscar, pero también marcó profundamente su vida personal y profesional.

Tras el enorme impacto del film —que aún hoy es considerado un clásico del cine de terror— Blair enfrentó ser encasillada en papeles similares y la intensa atención mediática que acompañó su figura desde tan joven. Con el tiempo, su carrera en Hollywood no mantuvo el mismo nivel de éxito, pero su historia no se detuvo ahí.

Hoy, a sus más de seis décadas de vida, Blair se ha reinventado como activista por los derechos de los animales, fundando en 2004 la Linda Blair WorldHeart Foundation, una organización sin fines de lucro dedicada a rescatar y rehabilitar animales necesitados. Aprovecha su fama para concienciar sobre el bienestar animal y promover la adopción responsable.

La actriz también ha hablado públicamente sobre cómo su infancia en la industria cinematográfica influyó en sus decisiones de vida y cómo ha convertido su plataforma en un espacio para apoyar causas benéficas, destacando que su legado va más allá de aquel icónico papel que la consagró en el cine.








