La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió este martes una advertencia urgente sobre el grave peligro que representan los recientes ataques a instalaciones petroleras en Irán para la salud pública. Según el portavoz del organismo, Christian Lindmeier, la destrucción de estos centros ha provocado una “liberación masiva” de hidrocarburos tóxicos, óxidos de azufre y compuestos de nitrógeno en la atmósfera. Estos elementos, al entrar en contacto con la humedad ambiental, generan el fenómeno de la lluvia ácida, que puede manifestarse en forma de precipitación líquida, nieve o niebla contaminada.
La OMS validó las directrices de las autoridades locales que instan a la población de Teherán y zonas aledañas a permanecer en sus hogares. La exposición directa a estos químicos no solo amenaza con causar quemaduras químicas en la piel, sino que también puede provocar daños severos y permanentes en el sistema respiratorio (edemas pulmonares y dificultades obstructivas). Además, se ha alertado sobre una posible crisis de seguridad alimentaria, ya que la acidificación extrema de los suelos y cuerpos de agua contamina cultivos y fuentes de hidratación esenciales.
Impacto ambiental y humano en Teherán
Desde el pasado domingo, la capital iraní permanece bajo una densa nube tóxica compuesta por una mezcla de humo de incendios petroleros y partículas ácidas. El balance humano inicial de estos ataques específicos en infraestructuras cercanas a la ciudad asciende a cuatro víctimas mortales, mientras miles de residentes reportan síntomas de intoxicación.
El nivel de letalidad y las secuelas a largo plazo dependerán de la concentración específica de los compuestos liberados, dato que los equipos técnicos de la OMS aún intentan determinar bajo las condiciones de conflicto actuales. Por el momento, la recomendación principal es el aislamiento físico y el sellado de ventanas para evitar la infiltración de la niebla tóxica en los domicilios.








