La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, oficializó este lunes la disolución del Parlamento y la convocatoria a elecciones generales anticipadas para el próximo 8 de febrero. Takaichi, la primera mujer en liderar el gobierno nipón, busca que la ciudadanía ratifique su gestión tras haber asumido el cargo en octubre pasado tras la renuncia de Shigeru Ishiba. Con un índice de aprobación que alcanza el 62 %, la mandataria conservadora apuesta por fortalecer su posición en la Dieta, donde actualmente el Partido Liberal Democrático mantiene una mayoría ajustada que dificulta la implementación de sus políticas económicas y de seguridad.
La decisión de Takaichi responde a la necesidad de superar la inestabilidad legislativa, ya que su coalición con el Partido de la Innovación de Japón enfrenta una minoría en la Cámara Alta. Sin embargo, la convocatoria ha despertado fuertes críticas en la oposición, encabezada por el Partido Democrático Constitucional y el budista Komeito, quienes recientemente unieron fuerzas en una nueva formación de centro. Los detractores advierten que este proceso electoral podría retrasar la aprobación del presupuesto fiscal para 2026, afectando las medidas necesarias para combatir la inflación y el estancamiento salarial que golpean a la población japonesa.








