La comunidad educativa de Columbia Heights, en Mineápolis, manifestó su indignación tras la detención de Liam Ramos, un niño de cinco años, y su padre, Adrián Conejo Arias. Según denunció la superintendente del distrito escolar, Zena Stenvik, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas utilizaron al menor como herramienta para intentar atraer a otros ocupantes de la vivienda durante un operativo en su domicilio. Los hechos ocurrieron cuando ambos regresaban del colegio, momento en que fueron interceptados en la entrada de su garaje por agentes federales armados, quienes posteriormente los trasladaron a una instalación en San Antonio, Texas.
A pesar de que la defensa legal de la familia sostiene que Conejo Arias posee un proceso de asilo pendiente y carece de antecedentes penales o de una orden de deportación previa, el Departamento de Seguridad Nacional justificó la acción como una operación específica. Las autoridades escolares han criticado con dureza la desproporcionalidad del uso de la fuerza y el impacto psicológico en los estudiantes de la zona, señalando que este es el cuarto caso de detención de menores en las últimas dos semanas. Mientras el gobierno federal defiende sus métodos, la junta escolar local advierte sobre el clima de miedo que impera entre las familias hispanas de la región.








