El vaticano confirmó la aceptación de la renuncia al gobierno pastoral de Emanuel Hana Shaleta, obispo de la eparquía de San Pedro Apóstol en San Diego, tras su reciente detención por cargos de malversación y lavado de dinero. El arresto del prelado se produjo el pasado 5 de marzo en el aeropuerto internacional de San Diego, cuando intentaba abandonar el país, enfrentando ahora ocho cargos penales relacionados con apropiación indebida de fondos. Aunque la Conferencia Episcopal de Estados Unidos aclaró que la dimisión fue presentada originalmente en febrero, la decisión del pontífice se hace pública días después de que las autoridades policiales hicieran efectiva la captura. En su reemplazo, la administración de la diócesis caldea ha sido encomendada temporalmente al obispo Saad Hanna Sirop.
La investigación contra el ahora exobispo Shaleta se originó a partir de una denuncia interna presentada por un miembro de la propia comunidad religiosa, quien alertó sobre un posible desfalco millonario. Según los informes de la oficina del sheriff del condado, el esquema de blanqueo de capitales habría operado durante un tiempo considerable, afectando las finanzas de la institución eclesiástica local. A pesar de que el boletín oficial de la Santa Sede no profundiza en los motivos específicos del cese, el proceso judicial en territorio estadounidense continúa su curso para determinar el destino de los recursos desviados. Este caso representa uno de los escándalos económicos más graves para la iglesia en California, exigiendo una reestructuración inmediata en el manejo administrativo de la eparquía.








