Inter Miami sufrió una contundente derrota por 3-0 en su visita a LAFC, un resultado que sacude al actual monarca de la liga estadounidense. El equipo angelino dominó el encuentro de principio a fin, exponiendo las debilidades defensivas de las Garzas y anulando su capacidad ofensiva. Sin embargo, la noticia principal se produjo tras el silbatazo final, cuando Lionel Messi, visiblemente frustrado por el desarrollo del juego y lo que consideró un arbitraje permisivo ante faltas peligrosas, perdió la compostura e intentó encarar a los jueces en su zona de retiro.
La tensión aumentó cuando el capitán argentino se dirigió con vehemencia hacia la terna arbitral, obligando a su compañero y amigo Luis Suárez a intervenir físicamente para frenarlo. El delantero uruguayo logró calmar a Messi antes de que la situación escalara a un reporte disciplinario mayor, retirándolo del campo mientras el 10 continuaba manifestando su enojo. Este revés deportivo y anímico obliga al Inter Miami a realizar una autocrítica profunda, ya que la derrota no solo les quita puntos importantes, sino que deja en evidencia la frustración de sus máximas figuras ante la intensidad de sus rivales.








