El príncipe Guillermo y la princesa Kate Middleton han decidido alejarse temporalmente de las turbulencias que afectan a la Casa Real británica. La pareja, junto a sus hijos, ha optado por unas vacaciones privadas en Courchevel, una de las estaciones de esquí más lujosas y exclusivas de los Alpes franceses, en el valle de Tarentaise.

Este viaje discreto llega en medio de una de las mayores crisis recientes para los Windsor, marcada por controversias persistentes, rumores y presiones internas. Los príncipes buscan así desconectar, disfrutar del invierno y reforzar su unión familiar lejos de los focos y las responsabilidades oficiales.

La escapada se produce tras un periodo intenso de actos públicos y desafíos institucionales, y refuerza la imagen de una pareja que prioriza la privacidad y el bienestar de sus hijos en tiempos complicados para la monarquía. Fuentes cercanas destacan el bajo perfil mantenido durante la estancia, evitando apariciones públicas.









