El Super Bowl LX, disputado el pasado domingo, se consolidó como un éxito mediático al promediar 124,9 millones de espectadores en Estados Unidos. Aunque la cifra representa un ligero descenso en comparación con el récord absoluto de 127,7 millones establecido en 2025, los datos de Nielsen confirman que esta edición es la segunda con mayor audiencia en la historia de la televisión estadounidense. En el ámbito deportivo, los Seattle Seahawks se impusieron con un marcador de 29-13 ante los New England Patriots, logrando así el segundo título de Super Bowl para su franquicia en un encuentro que mantuvo la atención del público hasta los minutos finales.
A pesar de la leve baja en el promedio general, la transmisión alcanzó hitos históricos en segmentos específicos. El pico máximo de audiencia se registró durante el segundo cuarto, cuando 137,8 millones de personas sintonizaron las cadenas de NBC, marcando un nuevo récord absoluto de visualización simultánea. Asimismo, la retransmisión en español a través de Telemundo logró cifras sin precedentes al promediar 3,3 millones de espectadores, reflejando el crecimiento sostenido del interés por el fútbol americano entre la comunidad hispana.
El tradicional espectáculo del medio tiempo, que este año estuvo a cargo del artista puertorriqueño Bad Bunny, también generó un impacto masivo con un promedio de 128,2 millones de televidentes. Si bien la presentación fue ampliamente comentada en redes sociales, no logró superar la marca histórica impuesta por Kendrick Lamar en la edición anterior, quien atrajo a 133,5 millones de personas. Con estos resultados, la NFL cierra una temporada de alta competitividad, demostrando que el Super Bowl sigue siendo el evento central de la cultura del entretenimiento en el país.








