El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, ha extendido una oferta de asilo al líder venezolano Nicolás Maduro, en un gesto de apoyo que surge en medio de una intensificación de la presión militar y diplomática por parte de Estados Unidos. La declaración de Lukashenko, un aliado cercano a Rusia, se produce después de una segunda reunión en menos de un mes con el embajador de Venezuela en Moscú, lo que aviva la especulación sobre una posible salida del mandatario venezolano de Caracas. Fuentes cercanas a las negociaciones, citadas por agencias internacionales, han señalado que Maduro estaría dispuesto a dimitir a cambio de una amnistía legal completa para él y su familia, en caso de que la presión de Washington se materialice en una operación militar o un escalamiento mayor del conflicto.

El ofrecimiento de Minsk sitúa a Bielorrusia como un posible destino de exilio para Maduro, aunque otros reportes de prensa mencionan a Turquía como una alternativa. Este movimiento diplomático subraya la división geopolítica en el escenario internacional, donde Rusia también ha expresado su respaldo incondicional a Venezuela. La posibilidad de un cambio en el liderazgo venezolano está siendo cuidadosamente gestionada en la sombra, con Washington buscando la destitución de Maduro y la comunidad internacional observando de cerca los posibles refugios que se le ofrezcan.









