Marco Rubio, jefe de la diplomacia estadounidense, compareció este miércoles ante el Senado para detallar la estrategia de Washington tras el derrocamiento y captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Rubio fue enfático al declarar que Estados Unidos no tiene planes de ejecutar nuevas operaciones militares ni mantiene una ocupación en el país caribeño, limitando la presencia de tropas a la seguridad de su embajada. Sin embargo, advirtió que el presidente mantiene todas las opciones abiertas ante posibles amenazas a la seguridad nacional, como la eventual presencia de activos iraníes.
El secretario de Estado señaló que el proceso de transición “no puede durar para siempre” y estimó que en los próximos meses se verán avances sustanciales hacia una democracia inclusiva. Destacó que, por primera vez en más de una década, existe una oportunidad real de recuperar la economía y la vida cívica venezolana, mencionando incluso diálogos sobre reformas a la Ley de Hidrocarburos. Rubio también reconoció que María Corina Machado puede ser parte esencial de este proceso, aunque admitió que el control operativo del Estado aún reside en estructuras heredadas del chavismo con las que se mantiene una relación de trabajo respetuosa en esta fase de estabilización.








