El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, aseguró que los recientes bombardeos contra el régimen iraní fueron una medida estrictamente preventiva. Según el funcionario, la inteligencia estadounidense confirmó que Irán preparaba ataques inmediatos contra sus fuerzas en respuesta a las acciones israelíes, lo que obligó a Washington a intervenir para neutralizar la amenaza. Esta declaración se produce en medio de una escalada sin precedentes tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei, que ha derivado en ataques masivos contra Teherán y objetivos estratégicos en el Líbano, mientras que el régimen persa ha respondido con misiles que ya han causado víctimas mortales en Israel.
La crisis ha provocado un terremoto en los mercados energéticos globales. La suspensión de la producción de gas por parte de QatarEnergy, tras hostigamientos iraníes, disparó los precios en Europa un 45%. Además, la infraestructura petrolera de la región se encuentra bajo asedio; la refinería saudí de Ras Tanura y diversos buques cisterna en el mar de Omán han sido blanco de drones, poniendo en jaque el suministro de crudo. Pese a la intensidad de los combates, que incluso registraron un incidente de “fuego amigo” en el que Kuwait derribó por error aviones estadounidenses, el OIEA ha confirmado que las instalaciones nucleares iraníes permanecen intactas y sin riesgos de radiación hasta el momento.








