El senador de los Estados Unidos, Marco Rubio, envió un mensaje directo y contundente al régimen de Cuba tras el operativo que resultó en la captura de Nicolás Maduro. Según informa Infobae, Rubio advirtió a la cúpula gobernante en La Habana que deberían estar preocupados por el cambio de panorama geopolítico en la región, sugiriendo que el fin de la era madurista debilita significativamente el sostén económico y político de la isla. El funcionario estadounidense enfatizó que la justicia internacional y el compromiso de Washington con la democracia en el hemisferio no se detendrán con la detención del líder venezolano, enviando una señal clara sobre el futuro de las relaciones con otros gobiernos autoritarios de la zona. Esta advertencia se produce en un contexto de máxima alerta en el Caribe, donde los lazos estratégicos entre Caracas y La Habana han sido fundamentales para la permanencia de ambos modelos políticos durante las últimas décadas.
“For Venezuela, we are prepared to give even our own blood!”
— BreakThrough News (@BTnewsroom) January 4, 2026
In a massive rally in Havana, just steps from the U.S. Embassy, Cuban President Miguel Díaz-Canel today harshly condemned Trump’s bombing of Caracas as an act of terrorism and violation of international law. He also… pic.twitter.com/bc5SFgeNLg
La postura del senador refleja la intención de la administración norteamericana de aprovechar el impulso generado por la captura de Maduro para incrementar las sanciones y la presión diplomática sobre el gobierno cubano. Durante su intervención, Rubio destacó que el apoyo logístico y de inteligencia que Cuba ha brindado históricamente a las estructuras de seguridad venezolanas ahora representa un factor de riesgo para la estabilidad del régimen de Miguel Díaz-Canel. Expertos señalan que la pérdida de los suministros de petróleo y el respaldo financiero proveniente de Venezuela deja a la isla en una situación de vulnerabilidad extrema ante posibles levantamientos internos o acciones internacionales de mayor escala. Mientras tanto, las autoridades en La Habana han reforzado la vigilancia interna y mantienen un silencio cauteloso ante las declaraciones provenientes del Capitolio, mientras el mundo observa si este cambio de mando en Venezuela será el detonante de una transformación más amplia en todo el bloque regional.









