El Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció este viernes que el secretario Marco Rubio realizará una visita oficial a Israel los días 2 y 3 de marzo. El objetivo del viaje es coordinar con el Gobierno de Benjamín Netanyahu las prioridades estratégicas de la administración Trump en la región, centrándose en la situación en el Líbano, el plan de paz para Gaza y, fundamentalmente, la creciente crisis con Irán. El portavoz Tommy Pigott confirmó que este encuentro ocurre en un escenario de incertidumbre, donde Washington mantiene una postura de presión máxima para que Teherán desmantele su programa nuclear y de misiles balísticos.
La visita de Rubio coincide con preparativos militares de gran escala. El portaaviones USS Gerald R. Ford ya se encuentra en la costa israelí como parte de un despliegue que incluye un segundo portaaviones, destructores y decenas de cazas de combate. Esta movilización responde a las advertencias del presidente Donald Trump sobre un posible ataque si no se alcanza un acuerdo estricto con la nación persa. Por su parte, Israel presiona para que cualquier pacto internacional implique el desmantelamiento total de las capacidades nucleares de Irán, mientras mantiene a sus fuerzas en alerta máxima ante una eventual escalada.
En paralelo a este anuncio, la seguridad de la delegación estadounidense ha sido priorizada. El embajador Mike Huckabee instó al personal de la embajada en Jerusalén a abandonar el país de inmediato, mientras que el Departamento de Estado ya autorizó la salida de empleados no esenciales y sus familiares. A pesar de que las recientes conversaciones en Ginebra sobre el programa nuclear dejaron un tono de relativo optimismo en Teherán, las acciones preventivas de Washington y la llegada de refuerzos navales sugieren que la vía diplomática se desarrolla bajo una inminente amenaza de intervención armada.








