El periodo de María José Pinto como “presidenta de la República, reemplazante en ausencia temporal” llegó a su fin tras 16 días de intensa actividad administrativa. El encargo, que inició tras la licencia solicitada por Daniel Noboa el 19 de diciembre con el respaldo de 81 votos en la Asamblea Nacional, concluyó de manera anticipada el 16 de enero. Durante este lapso, Pinto concentró sus esfuerzos en fortalecer la capacidad operativa de las fuerzas del orden y supervisar directamente la calidad del sistema de salud pública a través de visitas sorpresa en diversas provincias.
En materia de seguridad, la gestión destacó por la entrega de equipamiento estratégico a la Policía Nacional y la incorporación de un avión Boeing 737-500 a la Fuerza Aérea Ecuatoriana entre el 6 y 7 de enero. En el ámbito social, Pinto lideró mesas de trabajo con 100 emprendedoras en Riobamba y verificó la atención en centros de salud Tipo C en San Antonio de Pichincha y Lizarzaburu. Además, el 13 de enero se logró un hito normativo con la aprobación del borrador para prevenir el reclutamiento infantil por parte de grupos delictivos, bajo el consenso de las 13 instituciones que integran el comité especializado.
Pese a la intensidad de su agenda en territorio, el despacho presidencial emitió un solo documento normativo de alto nivel: el Decreto Ejecutivo 278. Esta reforma, firmada el 10 de enero, ajustó el Reglamento de Regulación de Precios de Derivados de Hidrocarburos respecto a tasas de interés referenciales. Con el retorno de Daniel Noboa al Palacio de Carondelet, la vicepresidenta retoma sus funciones habituales mientras el primer mandatario inicia este lunes 19 de enero una gira internacional que incluye su participación en el Foro Económico Mundial de Davos.








