Max Verstappen volvió a encender la polémica en la Fórmula 1 al cuestionar duramente la evolución técnica de la categoría durante el Gran Premio de China. El piloto de Red Bull Racing utilizó la ironía para exponer su descontento, afirmando que prefiere entrenar con el Mario Kart en una Nintendo Switch antes que utilizar el simulador oficial para adaptarse a los nuevos monoplazas. Verstappen argumentó que los cambios reglamentarios están restando protagonismo al talento del piloto en favor de una gestión energética artificial, lo que ha transformado la conducción en una experiencia menos gratificante y excesivamente dependiente de la tecnología.

A pesar de sus críticas, el neerlandés aclaró que no tiene intenciones inmediatas de abandonar la F1, aunque admitió estar buscando “distracciones positivas” en otras disciplinas. Verstappen confirmó su participación en las 24 Horas de Nürburgring, destacando que en las carreras de resistencia encuentra un ambiente “de la vieja escuela” y libre de la política que hoy domina el Gran Circo. Mientras tanto, el piloto mantiene diálogos con la FIA y la FOM para autorizar soluciones técnicas urgentes, especialmente tras los peligrosos incidentes con la gestión de baterías experimentados en el pasado Gran Premio de Australia.








