Mette-Marit de Noruega rompe el silencio: Reconoce su cercanía con Jeffrey Epstein y pide perdón
La princesa heredera admitió haber mantenido diversos encuentros con el fallecido delincuente sexual entre 2011 y 2013, lamentando profundamente no haber investigado su oscuro historial
La Casa Real de Noruega enfrenta uno de sus momentos más incómodos tras las declaraciones oficiales de la princesa Mette-Marit. En un ejercicio de transparencia poco común, la futura reina consorte ha admitido públicamente que mantuvo una relación de amistad con el magnate estadounidense Jeffrey Epstein, quien se suicidó en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico sexual de menores.
Encuentros bajo la sombra del desconocimiento
Según el comunicado y las declaraciones recogidas, los vínculos entre la princesa y Epstein ocurrieron entre los años 2011 y 2013. Durante este periodo, ambos se reunieron en varias ocasiones, principalmente en entornos sociales y viviendas privadas del magnate en Estados Unidos y otros lugares.
Mette-Marit explicó que la introducción a este círculo se dio a través de conocidos comunes, pero enfatizó que en aquel momento desconocía por completo la magnitud y naturaleza de los crímenes por los que Epstein ya había sido procesado en 2008.
Una disculpa necesaria
La princesa fue contundente al expresar su arrepentimiento, consciente del impacto que este vínculo tiene sobre la imagen de la monarquía y el dolor de las víctimas de Epstein:
“Nunca hubiera tenido contacto con el señor Epstein si hubiera sabido de la gravedad de los delitos que cometió. Debería haber investigado más a fondo su pasado y lamento profundamente no haberlo hecho”, declaró la princesa.
El impacto en la Casa Real
Aunque el príncipe heredero Haakon de Noruega también llegó a coincidir con Epstein en una ocasión breve (un encuentro casual en la calle, según la versión oficial), la mayor parte del contacto recayó en Mette-Marit.
La Casa Real noruega ha decidido cortar de tajo cualquier especulación mediante esta admisión directa, buscando distanciarse de la polémica que ha afectado a otros miembros de la realeza europea, como el Príncipe Andrés de Inglaterra, cuya relación con el magnate fue mucho más profunda y escandalosa.