Miles de iraníes residentes en Europa se movilizaron en ciudades como Berlín, Londres y Roma para repudiar la violencia estatal de la República Islámica. Las protestas, motivadas por una represión que ha causado miles de muertos y el bloqueo de las comunicaciones en Irán, reflejan la angustia de la diáspora. Testimonios como el de Anahita Safarnejad en Alemania evidencian la desesperación de quienes no logran contactar a sus familiares debido al corte de internet impuesto por el régimen desde finales de diciembre.
En la diáspora existe un consenso sobre la necesidad de terminar con el sistema actual, aunque persisten debates sobre el modelo futuro. Mientras algunos sectores en Londres apoyan la restauración de una monarquía constitucional liderada por Reza Pahlavi para unificar el país, otros manifestantes rechazan cualquier concentración de poder. Con más de 300.000 iraníes en Alemania, la comunidad internacional intensifica su presión para visibilizar la crisis de derechos humanos en el país.








