La empresa tecnológica china ByteDance ha desatado una ola de inquietud en la industria del entretenimiento tras el lanzamiento de Seedance 2.0, un modelo de inteligencia artificial capaz de generar vídeos hiperrealistas de alta calidad.La herramienta se volvió viral al mostrar escenas ficticias de celebridades estadounidenses, lo que provocó una reacción inmediata de gigantes como Paramount y Disney. Estas corporaciones, junto a sindicatos como SAG-AFTRA, han emitido órdenes de cese y desistimiento, denunciando la infracción de derechos de autor y el uso de sus obras para entrenar los algoritmos de la plataforma sin autorización previa.
Ante la presión internacional y las críticas por la creación de deepfakes, ByteDance anunció que fortalecerá sus medidas de protección de propiedad intelectual y verificará la identidad de los usuarios para ciertas funciones. Este avance tecnológico ocurre en un contexto de competencia estratégica entre China y Estados Unidos por el dominio de la IA, donde el gobierno chino busca liderar el sector mientras impone regulaciones estrictas para etiquetar contenido generado por máquinas. Expertos señalan que, aunque los controles de censura chinos podrían ralentizar el desarrollo, el bajo costo y la sofisticación de modelos como Seedance 2.0 representan un desafío directo para la hegemonía de Hollywood.








