El analista y exmecánico Albert Fàbrega detalló las transformaciones que experimentará la categoría reina del automovilismo con la entrada en vigor del nuevo reglamento técnico en 2026. Los monoplazas serán significativamente más pequeños y livianos, reduciendo su longitud en veinte centímetros y su anchura en diez, además de pesar treinta kilos menos que los modelos actuales. Estas modificaciones buscan mejorar la agilidad de los vehículos y facilitar los adelantamientos en pista, devolviendo parte del control y la responsabilidad del rendimiento a las manos del conductor. Asimismo, el uso de neumáticos más estrechos contribuirá a una menor resistencia aerodinámica, alineándose con los objetivos de sostenibilidad y eficiencia que la competencia pretende proyectar para las próximas temporadas en los circuitos internacionales.
Una de las novedades más drásticas es la eliminación del sistema DRS tradicional, el cual será sustituido por un innovador método de gestión de energía eléctrica. Los pilotos podrán utilizar un impulso adicional de potencia cuando se encuentren a menos de un segundo de su rival, permitiendo ataques basados en el rendimiento del motor en lugar de la apertura de alerones. Fàbrega explica que esta transición hacia una propulsión híbrida más equilibrada otorgará herramientas dinámicas a los competidores para gestionar sus prestaciones durante las carreras. Con los primeros entrenamientos oficiales programados para febrero, los equipos trabajan a contrarreloj para interpretar las nuevas normas que prometen revolucionar el espectáculo deportivo. La expectativa crece entre los aficionados que esperan ver una lucha más cerrada y emocionante en cada Gran Premio.








