Un Tribunal de Garantías Penales dictó una condena de 26 años de prisión contra Jennifer Belén G. T., de 18 años, tras hallarla culpable del asesinato de su hija recién nacida en el sector Las Abras. El hecho ocurrió el 8 de febrero de 2025, cuando la mujer dio a luz a una niña tras completar 40 semanas de gestación. Según las investigaciones fiscales, poco tiempo después del parto, la sentenciada asfixió a la menor, la vistió y escondió el cadáver dentro de un ropero blanco en su habitación. El crimen fue descubierto cuando la joven acudió a un hospital por complicaciones de salud y confesó la ubicación del cuerpo ante las preguntas del personal médico, quienes alertaron a las autoridades.
El informe de la autopsia médico-legal fue determinante para la sentencia, confirmando que la causa del deceso fue asfixia mecánica por obturación de las vías aéreas superiores, calificando el evento como muerte homicida. Durante la audiencia, la Fiscalía presentó testimonios y pruebas periciales que demostraron la responsabilidad directa de la procesada en el fallecimiento de la neonata, quien apenas tenía una hora de vida al momento del ataque. La justicia ecuatoriana aplicó la pena máxima por este delito contra la vida, subrayando la gravedad de los hechos ocurridos en la provincia de Chimborazo. Los restos de la menor fueron recuperados por la Policía Nacional tras el señalamiento de la madre.








