El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, adoptó este jueves 26 de febrero una postura firme frente a las advertencias de represalias económicas por parte de China. La tensión escaló tras la anulación de la concesión de dos puertos estratégicos operados por PPC (filial del grupo hongkonés CK Hutchison). Ante la advertencia de Pekín de que Panamá “pagará un alto precio”, Mulino respondió con pragmatismo geopolítico, recordando que gran parte del comercio, la producción y el suministro de gas del gigante asiático dependen obligatoriamente del tránsito por el Canal de Panamá.
La disputa se centra en los puertos de Balboa (Pacífico) y Cristóbal (Atlántico), cuyas terminales fueron tomadas este lunes por la Autoridad Marítima de Panamá tras un fallo de la Corte Suprema. Los puntos críticos de la relación bilateral son:
- Dependencia comercial: China es el segundo mayor usuario del Canal y el principal proveedor de la Zona Libre de Colón, el centro logístico más grande de América.
- Advertencias de Pekín: El Ejecutivo chino ha calificado la medida como un ataque a los intereses de sus empresas y ha prometido “todas las medidas necesarias” para protegerlas.
- Postura de Mulino: El mandatario afirmó que, aunque China es una potencia mundial, Panamá ya ha resistido momentos más difíciles y evaluará las consecuencias solo cuando las supuestas medidas se materialicen.
A pesar de que Panamá estableció relaciones diplomáticas con China en 2017, el entusiasmo inicial se ha enfriado, dejando en el olvido las negociaciones para un tratado de libre comercio y múltiples acuerdos de cooperación. Mulino concluyó que la posición estratégica de Panamá le otorga una ventaja negociadora que Pekín no puede ignorar fácilmente, minimizando la posibilidad de un conflicto comercial profundo.








