La Alcaldía de Guayaquil ha iniciado una obra estratégica en la etapa trece de la ciudadela Alborada para solucionar los problemas de inundaciones que afectan al sector desde hace más de treinta años. El proyecto consiste en la construcción de una estructura de control de mareas equipada con válvulas antirretorno, diseñadas para mejorar el desfogue de aguas lluvias y evitar el ingreso de agua del río durante la marea alta. Esta intervención técnica responde a un pedido histórico de los residentes, quienes han sufrido graves pérdidas materiales debido a que anteriores trabajos no contemplaban este sistema de bloqueo. Con esta infraestructura, se espera reducir drásticamente el impacto de las tormentas invernales en una zona densamente poblada que ha lidiado con el reflujo del alcantarillado por décadas.

Los trabajos forman parte de la tercera fase del Plan Choque liderado por Emapag e Interagua, el cual contempla veinticuatro obras adicionales con una inversión de siete punto cinco millones de dólares. Según los registros municipales, las fases previas han permitido estabilizar taludes y repotenciar ductos en sectores vulnerables como El Fortín y Mi Lote, sumando una inversión total que supera los veinte millones de dólares en drenaje pluvial. Los moradores de la Alborada, como César Campoverde, destacan que esta obra es vital para proteger sus viviendas, recordando episodios donde el agua llegó a niveles críticos dentro de los hogares. Esta administración busca con estas medidas garantizar que la infraestructura de la ciudad sea capaz de resistir la coincidencia de lluvias intensas y ciclos lunares de marea alta.








