El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró este 28 de febrero de 2026 que el complejo residencial y de mando del ayatolá Alí Khamenei fue destruido durante la ofensiva conjunta con Estados Unidos. Según el mandatario, existen indicios que sugieren que el líder supremo iraní habría muerto tras los impactos directos en el centro de la capital persa. La operación de gran envergadura provocó densas columnas de humo en Teherán y activó represalias inmediatas del régimen, que lanzó misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en el Golfo.
La escalada militar obligó a la suspensión masiva de vuelos internacionales y al cierre de espacios aéreos en toda la región de Oriente Medio. Mientras las Fuerzas de Defensa de Israel mantienen la alerta máxima ante la primera oleada de ataques iraníes, el paradero del presidente Masoud Pezeshkian también es incierto tras ser fijado como objetivo estratégico. Por su parte, la Guardia Revolucionaria confirmó impactos en Bahréin y otras naciones árabes, lo que profundiza una crisis bélica que amenaza con desestabilizar la seguridad global tras semanas de advertencias diplomáticas fallidas.








