Nicolás Ernesto Maduro Guerra, conocido como Nicolasito, figura en el centro de una investigación federal de Estados Unidos por su presunta participación en una red de narcotráfico internacional. Los documentos judiciales detallan reuniones estratégicas en Medellín, donde se habrían coordinado vuelos cargados con cocaína destinados a fortalecer las finanzas del círculo cercano al poder en Venezuela. Según las pruebas presentadas, el hijo del mandatario aprovechó su posición política para facilitar operaciones logísticas y garantizar la salida de cargamentos ilícitos bajo la protección de las autoridades estatales.

La justicia norteamericana sostiene que estas actividades no eran hechos aislados, sino parte de una estructura criminal organizada para exportar narcóticos hacia diversos mercados internacionales. Los testimonios y evidencias recopiladas apuntan a que el joven funcionario supervisaba personalmente los detalles de las rutas aéreas y los contactos con grupos armados en territorio colombiano. Este nuevo señalamiento incrementa la presión judicial sobre la familia presidencial, mientras las agencias de inteligencia continúan desmantelando los nexos financieros que vinculan al gobierno venezolano con el tráfico de sustancias prohibidas en la región.








