El presidente Daniel Noboa defendió este 5 de marzo la implementación de un nuevo toque de queda que afectará a cuatro provincias estratégicas del país. La medida, que regirá entre las 23:00 y las 05:00, responde a un análisis estadístico que sitúa cerca del 40 por ciento de los homicidios en el horario de la madrugada. Según explicó el mandatario en una entrevista radial, esta restricción es necesaria para combatir el accionar de las bandas dedicadas al narcotráfico y al crimen organizado, enfocando los esfuerzos de seguridad en los momentos de mayor vulnerabilidad y violencia reportada.
El jefe de Estado enfatizó que esta fase de la lucha contra la inseguridad tendrá una duración limitada de dos semanas, buscando minimizar el impacto económico en los negocios nocturnos. Para ofrecer alternativas de movilidad y proteger el sector turístico, se decidió excluir de la medida a las provincias de Santa Elena, Manabí y Esmeraldas. Noboa recalcó que la mayoría de las muertes violentas actuales no ocurren durante la tarde, sino en altas horas de la noche, lo que justifica la concentración de operativos militares y policiales durante el periodo de restricción establecido.
El Gobierno sostiene que este esfuerzo temporal es fundamental para contener los niveles de violencia en las zonas más afectadas por las organizaciones criminales. Mientras dure la medida, las autoridades reforzarán los controles en los ejes viales y sectores residenciales de las provincias seleccionadas. Con esta decisión, el Ejecutivo busca estabilizar la situación de orden público antes de que finalice el mes de marzo, manteniendo un monitoreo constante sobre la efectividad de la restricción en la reducción de los índices delictivos.








