Una investigación forense privada ha reavivado el debate sobre la muerte de Kurt Cobain, vocalista de Nirvana, ocurrida el 5 de abril de 1994 en su casa de Seattle, que fue oficialmente catalogada como suicidio por arma de fuego.
El equipo, liderado por la investigadora Michelle Wilkins y el especialista Brian Burnett, aseguró que ciertos aspectos de la autopsia y de la escena del crimen presentan inconsistencias con una muerte instantánea por escopeta, y sugirió que Cobain pudo haber sido incapacitado con una sobredosis de heroína antes de ser asesinado. Destacaron que la disposición ordenada de objetos y daños orgánicos poco comunes en suicidios generan dudas sobre la versión oficial.

Los expertos privados pidieron que se reabra oficialmente el caso, aunque tanto la Oficina del Médico Forense del Condado de King como la Policía de Seattle mantienen la conclusión de suicidio y aseguran no haber visto evidencia suficiente para modificarla.
La figura de Cobain, ícono del grunge, sigue siendo objeto de especulación y debate más de 30 años después de su muerte.









