El delantero uruguayo Octavio Rivero, quien dejó las filas de Barcelona SC a inicios de esta temporada para unirse a la Universidad de Chile, atraviesa un complejo momento deportivo debido a una lesión de rodilla. Tras haber disputado apenas dos encuentros en el certamen chileno, el club azul confirmó que el jugador padece una sinovitis en su rodilla izquierda. Esta afección, caracterizada por la acumulación de líquido sinovial, le genera un dolor persistente que le impide entrenar y competir con normalidad.
La situación ha desatado una ola de especulaciones en los medios de comunicación chilenos, donde se presume que el atacante habría llegado al club con esta dolencia desde su etapa en el equipo guayaquileño. La prensa local ha sido severa en sus cuestionamientos, llegando a calificar a Rivero y a su compañero Juan Martín Lucero como los animadores más caros del mercado de pases. El periodista Alejandro Cortés, en el programa Con Camiseta, criticó duramente la contratación de ambos futbolistas, señalando que, ante su falta de minutos en cancha, parecen haber sido fichados únicamente para brindar apoyo moral desde afuera.
Esta controversia pone bajo la lupa los procesos de revisión médica de la Universidad de Chile y el historial físico del jugador tras su paso por el fútbol ecuatoriano. Mientras el cuerpo médico del conjunto estudiantil trabaja en la recuperación del ariete, la presión mediática aumenta debido a la alta inversión realizada por un refuerzo que, por ahora, no ha podido justificar su llegada en el terreno de juego.








