La indignación pública por el fallecimiento de los ciudadanos estadounidenses Alex Pretti y Renee Good ha desencadenado una jornada nacional de protestas en gran parte de Estados Unidos. Bajo la consigna de paralizar actividades escolares y comerciales, miles de personas exigen el cese de la Operación Metro Surge en Minneapolis, donde se han desplegado tres mil agentes federales. Las manifestaciones, que incluyen huelgas de profesores y estudiantes, se han extendido a ciudades como Nueva York, Chicago y Los Ángeles, reflejando un rechazo masivo a las tácticas empleadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
En estados como Colorado y Arizona, decenas de escuelas suspendieron sus actividades debido al ausentismo masivo previsto por parte de alumnos y personal docente. Mientras tanto, en Georgia, estudiantes de casi un centenar de institutos se sumaron a la convocatoria para pedir la salida de las fuerzas federales de las zonas urbanas. La administración actual enfrenta una creciente presión social tras los incidentes mortales del 7 y el 25 de enero, los cuales han intensificado el debate sobre la seguridad nacional y la conducta de los agentes desplegados en operativos migratorios.








