Este martes 3 de febrero de 2026 se cumple exactamente un mes desde que el Ejército de Estados Unidos ejecutó la operación “Resolución Absoluta”, una incursión militar que cambió el mapa geopolítico del hemisferio. En la madrugada del 3 de enero, mientras el país aún celebraba el Año Nuevo, unas 150 aeronaves y fuerzas especiales irrumpieron en Fuerte Tiuna, el complejo militar más custodiado de Venezuela. En una maniobra que el presidente Donald Trump describió como “quirúrgica”, las tropas estadounidenses neutralizaron al anillo de seguridad —que incluía personal cubano— y capturaron a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, mientras dormían.
El saldo del asalto fue de aproximadamente 100 fallecidos, la mayoría militares, destacando la muerte de 32 efectivos de inteligencia cubana. Tras la captura y el traslado de Maduro a Nueva York, la estructura de poder en Caracas se ha transformado bajo la sombra de Washington. Aunque Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina el 5 de enero e intenta proyectar soberanía, la realidad operativa muestra un país alineado a los intereses de la administración Trump, quien ya anunció que EE. UU. administrará los recursos petroleros para garantizar la recuperación económica y el acceso energético estadounidense.








