Las fuerzas especiales del ejército mexicano desmantelaron la cúpula operativa del Cártel Jalisco Nueva Generación durante una jornada de enfrentamientos que dejó un saldo de treinta delincuentes abatidos. El operativo central, desarrollado en una zona boscosa de Tapalpa, culminó con la muerte de Rubén Oseguera Cervantes tras un intenso intercambio de fuego con unidades tácticas y drones. Las autoridades confirmaron que el líder criminal falleció mientras era trasladado vía aérea a la capital del país, poniendo fin a una búsqueda internacional que ofrecía recompensas millonarias por su captura en México y Estados Unidos.

De forma coordinada, otras acciones militares neutralizaron a figuras fundamentales como Hugo César Macías Ureña, alias El Tuli, y Rubén Guerrero Valadez, conocido como El R1. El primero de ellos, considerado el brazo derecho del liderazgo, fue interceptado en El Grullo mientras coordinaba ataques contra las tropas federales, resultando en el decomiso de divisas y armamento de alto poder. Por su parte, el deceso de Guerrero Valadez, hijo de uno de los fundadores de la organización, debilita la estructura hereditaria del grupo. La respuesta violenta del cártel tras estas bajas provocó bloqueos en veinte estados y la detención de 176 integrantes de la red criminal.








