La Real Fuerza Aérea de los Países Bajos ha iniciado una de sus rotaciones de entrenamiento más ambiciosas de este año. Un total de 12 cazas furtivos F-35A cruzaron el océano Atlántico con destino a la Base de la Fuerza Aérea de Mountain Home, en Idaho, Estados Unidos. Esta decisión, aunque implica una logística compleja, responde a una necesidad crítica: el espacio aéreo de los Países Bajos es demasiado compacto para las exigencias de los sistemas de armas de quinta generación. En Idaho, los pilotos disponen de rangos extensos que permiten maniobras de gran escala y misiones de profundidad que serían imposibles de ejecutar con seguridad en el espacio aéreo europeo.
Durante las 3 semanas que durará el ejercicio, las tripulaciones se enfrentarán a una fuerza “agresora” que simula interferencias electrónicas y amenazas avanzadas. El entrenamiento no se limita al poder de fuego, sino que se centra en la capacidad del F-35A como plataforma de sensores, capaz de recopilar y compartir datos en tiempo real dentro de la red de mando de la OTAN. Los pilotos practicarán bombardeos de precisión y combates aire-aire en entornos donde el control de la información es el factor decisivo para la supervivencia y el éxito de la misión.
Para hacer posible este despliegue de largo alcance, la operación cuenta con el apoyo de 4 aviones cisterna Airbus A330 MRTT de la Flota Multinacional de la OTAN, con base en Eindhoven. Estos “tanqueros” permiten el traslado sin escalas prolongadas y garantizan que los cazas puedan operar durante periodos extendidos en el aire. El objetivo final de este despliegue en enero de 2026 es acelerar la integración de la flota neerlandesa en la red de defensa colectiva, reduciendo los tiempos de respuesta ante amenazas detectadas y consolidando la interoperabilidad con las fuerzas estadounidenses y aliadas.








