Paulina Rubio dio inicio al 2026 poniendo punto final a uno de los capítulos más significativos de su vida al concretar la venta de su emblemática residencia “Ananda”, ubicada en el exclusivo número 20 de West Di Lido Drive, en las Venetian Islands de Miami Beach.

De acuerdo con registros públicos y la información revelada por el programa Ventaneando, la propiedad fue vendida por 16.8 millones de dólares a Tidal Property Group, una corporación con sede en Delaware vinculada a inversionistas inmobiliarios de Nueva York. Se trata de una impresionante ganancia considerando que el terreno fue adquirido originalmente en 1996 por 529 mil dólares a través de una empresa administrada por la propia Paulina y su madre, la fallecida actriz Susana Dosamantes.

La residencia “Ananda” —cuyo nombre en sánscrito significa “felicidad”— fue construida en 2004 sobre un terreno de aproximadamente 353 metros cuadrados. Cuenta con cuatro recámaras, cuatro baños y un codiciado muelle privado, características muy valoradas en esa zona de Miami Beach donde conviven celebridades, empresarios y figuras del entretenimiento internacional.


Lo que hace especial a esta propiedad es su profundo vínculo con la historia personal de la cantante. La casa fue diseñada por el prestigioso arquitecto Ricardo Bofill Levi, padre de Ricardo Bofill, quien fuera pareja sentimental de Paulina entre 1996 y 2004. Además, “Ananda” también fue el título de su octavo álbum de estudio lanzado en 2006, disco que cosechó gran éxito especialmente en países escandinavos y le abrió las puertas para presentarse en el concierto de los Premios Nobel ese mismo año.

Sin embargo, la mansión también fue testigo de los momentos más difíciles y mediáticos de la vida de la “Chica Dorada”. Durante años fue escenario de intensas batallas legales por la custodia y convivencia de sus hijos Andrea Nicolás y Eros, con sus respectivos padres: Nicolás Vallejo-Nájera y Gerardo Bazúa. Según reveló Ventaneando, estos litigios impactaron fuertemente la situación financiera de Paulina, llevándola en distintos momentos a hipotecar la propiedad y enfrentar complicaciones para cubrir los pagos.

A pesar de las dificultades, los documentos muestran que la cantante liquidó todos los adeudos pendientes antes de cerrar la transacción, permitiendo que la venta se realizara sin impedimentos.

Hoy, Paulina Rubio y sus hijos llevan una vida más discreta en otra residencia en Miami Beach, descrita como mucho menos ostentosa que “Ananda”. Con esta venta, la intérprete de éxitos como “Ni una sola palabra” y “Y yo sigo aquí” deja atrás una etapa compleja marcada por amores, desamores y polémicas, para —según quienes la conocen— comenzar un nuevo capítulo más tranquilo en su vida personal y profesional.
La “Chica Dorada” parece decidida a cerrar ciclos y mirar hacia adelante, mientras la histórica mansión “Ananda” pasa a manos de nuevos propietarios, convirtiéndose en parte del legado inmobiliario de una de las figuras más icónicas del pop latino.









