Delegados del Municipio de Guayaquil se trasladaron hasta una zona camaronera en la isla Puná para iniciar una investigación formal por presunta violencia contra animales. La intervención se derivó de denuncias ciudadanas y videos difundidos en redes sociales que alertaban sobre la muerte de varios perros, vinculando estos hechos con el personal del sector. Los funcionarios municipales notificaron a los responsables de los predios, quienes deberán comparecer ante la Dirección de Protección de los Derechos de los Animales para presentar sus versiones y esclarecer lo sucedido en un plazo máximo de dos días hábiles.
El operativo, que implicó un despliegue de treinta y cuatro millas náuticas desde la ciudad, contó con la participación de médicos veterinarios, especialistas en rescate y personal de apoyo psicosocial. Durante la inspección, los equipos técnicos realizaron evaluaciones sanitarias y sociales para sustentar las próximas decisiones administrativas y legales. Esta acción coordinada entre las direcciones de Justicia y Vigilancia y bienestar animal busca garantizar el cumplimiento de las ordenanzas locales y determinar las sanciones correspondientes en caso de confirmarse las infracciones denunciadas.








