Perú se enfrenta a un nuevo episodio de inestabilidad política tras la salida de José Jerí, quien fue destituido por el Parlamento debido a cuestionamientos sobre su idoneidad y presuntos vínculos con casos de tráfico de influencias. Jerí, que apenas duró cuatro meses en el cargo tras reemplazar a la también destituida Dina Boluarte, cayó luego de que la Fiscalía iniciara investigaciones por citas encubiertas con empresarios y contrataciones irregulares. A partir de las 18:00 de hoy, el Legislativo elegirá entre cuatro aspirantes —incluyendo a la expresidenta del Congreso María del Carmen Alva y representantes de diversas facciones políticas— a quien asumirá la jefatura de Estado hasta la transición de mando prevista para julio.
La situación ha generado un clima de incertidumbre y angustia en la ciudadanía, que ve cómo el país cambia de mandatario a escasas semanas de los comicios del 12 de abril. Analistas políticos advierten que esta crisis de gobernabilidad, marcada por un Congreso dominante y un Ejecutivo debilitado, podría pasar factura electoral a los partidos que sostuvieron a la administración saliente. Mientras la población demanda un liderazgo firme contra la corrupción, los especialistas señalan que no existen garantías de que el sucesor de Jerí logre concluir el mandato interino sin enfrentar nuevos pedidos de censura en un escenario político altamente fragmentado.








