El presidente Gustavo Petro generó una fuerte polémica tras reaccionar a la retención del buque Ocean Mariner por parte de Estados Unidos, el cual transportaba combustible desde Colombia hacia Cuba. En un mensaje emitido durante la madrugada, el jefe de Estado defendió la operación comercial asegurando que el tránsito de crudo por el Caribe es un ejercicio de libertad y no constituye un hecho ilícito. Petro aprovechó la coyuntura para criticar el bloqueo económico contra la isla, argumentando que las sanciones actuales se derivan de decisiones diplomáticas previas que desconocieron el papel de Cuba como mediador en los procesos de paz colombianos con el apoyo de Noruega.
Durante su intervención, el mandatario propuso una transición energética para la región y sugirió que Colombia podría exportar paneles solares fabricados con sílice y cobre local para ayudar a Cuba. Petro invitó al gobierno de Washington a restablecer los canales de comunicación con la administración cubana y a cambiar el enfoque de sus políticas exteriores hacia el Caribe. La postura del Ejecutivo ha despertado críticas en diversos sectores políticos nacionales, quienes advierten que este tipo de declaraciones y acciones comerciales podrían tensar la relación bilateral con Estados Unidos, principal socio estratégico de Colombia en materia de seguridad y comercio exterior.








