En septiembre de este año vence el plazo para que la empresa pública Petroecuador optimice la calidad del diésel prémium producido en el país, conforme a lo establecido en el Decreto Ejecutivo 126 dictado en septiembre de 2025. Christian Puente, director ejecutivo encargado de la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH), confirmó que la meta hasta septiembre de 2026 es reducir progresivamente el contenido de azufre en el combustible de buses, camiones y vehículos livianos hasta alcanzar un máximo de 50 partes por millón (ppm). Para cumplir este objetivo, las refinerías de Esmeraldas, La Libertad y Shushufindi ya efectuaron pruebas exitosas a inicios de año, logrando despachar en meses como marzo promedios sobresalientes de hasta 20 ppm en la planta esmeraldeña, aunque persisten picos de variación técnica en algunas terminales.
Representantes del sector automotor, como la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana (Cinae) y la Corporación Proauto, señalaron que la mejora del derivado es urgente debido al desfase histórico entre la baja calidad del combustible local y la avanzada tecnología de los motores modernos del año 2026. Actualmente, la normativa INEN permite hasta 250 ppm de azufre, una inconsistencia provocada por las mezclas con combustibles importados que acelera el desgaste de filtros y sistemas de inyección, obligando a los usuarios a duplicar la frecuencia de los mantenimientos vehiculares. Los expertos coincidieron en que la reducción de los subsidios estatales facilita la viabilidad fiscal para sostener la refinación de un diésel más limpio, un proyecto técnico postergado durante la última década por limitaciones presupuestarias e infraestructura antigua.








