El ataque a una despensa en el sur de Guayaquil forzó a su propietario a suspender la atención a mediados de este mes. El incidente, ocurrido cerca de las 03:00 del pasado 18 de noviembre en el circuito Cristo del Consuelo, dejó al menos ocho impactos de bala en la fachada del negocio. El comerciante, cuya identidad se mantiene en reserva, relató que lleva siete años trabajando en el barrio, pero apenas tres meses después de trasladarse a un nuevo local, comenzó a recibir amenazas. Anteriormente, en su tienda antigua, las intimidaciones consistían en panfletos con números de contacto que reaparecían cada seis meses. Sin embargo, en esta ocasión, la extorsión escaló a un nivel más alarmante. Según su testimonio, su hijo de nueve años recibió un panfleto que venía acompañado de una bala. El comerciante aseguró que nunca se puso en contacto con los extorsionadores ni pagó ningún monto, lo que, a su juicio, motivó las represalias violentas.
El miedo generado por la escalada de violencia y el riesgo para su familia fue la razón principal para cesar sus actividades. “Uno por más que tenga la disposición para trabajar no puede, las ganas están ahí, este es nuestro sustento, pero también es ponernos en peligro de que en algún momento lleguen a dispararle a uno y eso me pone a pensar. Entonces por obligación toca cerrar hasta ver qué pasa”, lamentó la víctima. El cierre del negocio impacta directamente en el sustento económico de su familia y la educación de sus hijos. El comerciante no sabe por cuánto tiempo más deberá mantener cerrado el local. Tras las alertas, la Unidad Antisecuestro y Extorsión (Unase) de la Policía ha iniciado las investigaciones pertinentes. Hasta el momento, las autoridades no han reportado detenciones ni se ha logrado identificar a la organización criminal responsable de las amenazas y el ataque a comerciantes en la zona de Guayaquil.








