El incendio se originó en la lavandería principal del buque y, aunque tardó varias horas en ser controlado, las autoridades confirmaron que el sistema de propulsión no resultó afectado. El siniestro dejó un saldo de aproximadamente 200 marineros atendidos por inhalación de humo y daños en unos 100 camarotes, además de un tripulante evacuado de emergencia por vía aérea debido a sus lesiones. A pesar de la magnitud del evento, el mando militar estadounidense aseguró que el portaaviones mantiene intactas sus capacidades operativas, incluyendo su flota de 75 aeronaves y el apoyo de su grupo de escolta especializado.
Este contratiempo se produce en un momento crítico de tensiones con Irán y tras nueve meses de despliegue continuo de la unidad, lo que ha generado debates sobre el desgaste y la moral de la tripulación. La escala en territorio griego servirá para realizar reparaciones técnicas y evaluar el estado general de la nave antes de retomar sus misiones estratégicas en Oriente Medio. Por el momento, no se ha precisado la duración exacta de la estancia en puerto, mientras el Comando Central supervisa la continuidad de la presencia naval en la región.








