Donald Trump afirmó que las incursiones militares terrestres para combatir a las organizaciones criminales se realizarán en cualquier ubicación geográfica necesaria, incluyendo a México. Durante una entrevista reciente, el presidente de Estados Unidos sostuvo que su administración posee información detallada sobre las rutas y refugios de los grupos delictivos tras haber neutralizado el tráfico marítimo en el Caribe y el Pacífico. El líder republicano reiteró que estas acciones son fundamentales para frenar el flujo de narcóticos hacia su país, advirtiendo que los operativos contra el narcotráfico no se limitarán exclusivamente a aguas internacionales o zonas costeras.
En este escenario de presión diplomática, el gobierno estadounidense exigió a las autoridades mexicanas celeridad en la extradición de objetivos prioritarios para enfrentar la crisis del fentanilo. Durante la tercera reunión del Grupo de Implementación de Seguridad, ambas naciones discutieron el desmantelamiento de redes de financiamiento ilícito y el control del tráfico de armas en la frontera compartida. Mientras la Casa Blanca enfatiza el inicio inminente de una fase de ataques terrestres, México ha insistido en mantener su soberanía, a pesar de los acuerdos recientes para agilizar la entrega de altos mandos de los cárteles solicitados por la justicia estadounidense.








