La difusión de las primeras imágenes verificadas tras semanas de bloqueo informativo ha conmocionado a la comunidad internacional, al confirmar la magnitud de la masacre perpetrada por el régimen de los ayatolás en Irán. Fotografías validadas por la agencia Reuters muestran escenas desgarradoras en el Centro Médico Forense Kahrizak, en Teherán, donde decenas de bolsas mortuorias se amontonan ante la mirada de familiares. Estas pruebas gráficas, que lograron romper el cerco digital impuesto por las autoridades, coinciden con los reportes de organizaciones no gubernamentales que denuncian el uso sistemático de fuerza letal para sofocar las movilizaciones iniciadas el pasado 28 de diciembre. La filtración de estos documentos visuales ocurre en un contexto de apagón informativo, con el cual el gobierno busca silenciar el impacto de una respuesta militarizada contra ciudadanos que demandan reformas económicas y políticas.
De acuerdo con el grupo de derechos humanos HRANA, la cifra de víctimas fatales ha ascendido a 500 personas, mientras que los arrestos arbitrarios superan los 10.600 casos en todo el país. Entre los fallecidos se han identificado tanto a manifestantes civiles como a 48 agentes de las fuerzas de seguridad, lo que evidencia la violencia de los enfrentamientos en las principales ciudades persas. A pesar de la evidencia visual y los testimonios que circulan en redes sociales, las autoridades iraníes han evitado publicar un balance oficial, manteniendo una narrativa que criminaliza la protesta. La comunidad global, alertada por la gravedad de estas imágenes, ha intensificado sus llamados para que organismos independientes puedan ingresar al territorio y verificar la situación de los miles de detenidos, quienes enfrentan condiciones de reclusión inciertas bajo un sistema judicial hermético.+1











