El gobierno de Donald Trump ha lanzado oficialmente el Proyecto Bóveda (Project Vault), una ambiciosa iniciativa de seguridad nacional que busca replicar el modelo de la Reserva Estratégica de Petróleo, pero enfocada en minerales críticos. El objetivo central es romper la dependencia casi absoluta de China, país que actualmente extrae el 70% de las tierras raras y procesa el 90% del suministro global. Ante las restricciones de exportación impuestas por Pekín en 2025, Washington considera que el control de estos materiales es hoy el principal “arma de negociación” en la guerra comercial.
La lista de Washington incluye 60 minerales esenciales para la fabricación de semiconductores, vehículos eléctricos, inteligencia artificial y equipo militar de alta gama. Por ejemplo, un solo caza F-35 requiere más de 400 kilos de tierras raras. Además de materiales exóticos como el galio o el germanio, la reserva incluirá pilares de la infraestructura básica como el cobre y el níquel. Expertos señalan que el mayor desafío no es solo la extracción, sino construir el “puente” del procesamiento químico para que las materias primas no tengan que viajar a China para ser refinadas.
El papel estratégico de América Latina
En esta competencia geopolítica, Latinoamérica se ha convertido en el principal “campo de batalla”. La región posee desde vastas reservas de cobre hasta el codiciado “triángulo del litio” y tierras raras en Brasil.
- Alianzas Recientes: Tras el anuncio del Proyecto Bóveda, EE. UU. firmó acuerdos de colaboración con Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú.
- El caso de México: Bajo el marco del T-MEC, se firmó un plan de acción para identificar proyectos de extracción y procesamiento de litio, grafito y zinc. El foco está puesto en yacimientos como el de Sonora, actualmente en disputa legal con empresas chinas.
- Ventaja Geográfica: La proximidad de la región con EE. UU. es vista como una ventaja logística clave para evitar el paso de los minerales por fundiciones asiáticas.
A pesar del interés estadounidense, analistas advierten que China lleva décadas de ventaja en la firma de contratos mineros en el Cono Sur. El éxito del Proyecto Bóveda dependerá de la capacidad de Washington para movilizar capital privado en un entorno de incertidumbre y de su habilidad para ofrecer a los países latinoamericanos una alternativa sólida al procesamiento industrial que hoy domina el gigante asiático.








