El Gobierno Nacional implementará un toque de queda a partir del próximo 15 de marzo en las provincias de Guayas, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas y El Oro, como parte de una estrategia para desarticular economías criminales. El ministro del Interior, John Reimberg, informó que esta medida facilitará operativos conjuntos entre la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, con el respaldo de países aliados, para atacar sectores críticos como el narcotráfico y la minería ilegal. El despliegue contará con un contingente de 35000 efectivos que movilizarán capacidades armamentistas y logísticas de gran escala durante un periodo inicial de quince días.
La restricción tendrá una duración de seis horas diarias, tiempo en el cual solo podrán circular vehículos de emergencia, personal de salud, jueces y fiscales debidamente acreditados. Las autoridades han solicitado a las empresas privadas reorganizar sus horarios de trabajo, recordándoles que la medida fue comunicada con dos semanas de anticipación para minimizar el impacto productivo. Aquellos ciudadanos que tengan viajes programados podrán movilizarse hacia o desde los aeropuertos siempre que porten la documentación que respalde su traslado, ya que para esta intervención no se emitirán salvoconductos adicionales.
En cuanto al cumplimiento de la norma, el Ministerio del Interior advirtió que no se permitirán excepciones fuera de los servicios esenciales y que quienes desafíen la restricción serán puestos a disposición judicial de inmediato. Se ha coordinado con el sistema de justicia para que las personas retenidas enfrenten penas de uno a tres años de prisión por el incumplimiento de la orden estatal. Con esta ofensiva, el Estado busca golpear la estructura financiera de los grupos delictivos y recuperar el control en los territorios con mayores índices de inseguridad en el país.








