La comunidad médica ha comenzado a hablar de los “GLP-3”, un término informal que describe a una nueva generación de fármacos diseñados para combatir la obesidad con una potencia sin precedentes. A diferencia de los populares GLP-1, que imitan una sola hormona para regular el apetito y el azúcar en sangre, estos nuevos medicamentos actúan como agonistas triples. Esto significa que interactúan con tres receptores hormonales distintos: el GLP-1, el GIP (polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa) y el glucagón. El ejemplo más avanzado de esta tecnología es la retatrutida, desarrollada por Eli Lilly, la cual ha demostrado en ensayos clínicos una capacidad de reducción de peso significativamente mayor a la de sus predecesores, marcando un hito en el tratamiento de enfermedades metabólicas.

Los resultados de la fase 2 de los ensayos clínicos, publicados en The New England Journal of Medicine, revelaron que los pacientes tratados con una dosis semanal de retatrutida perdieron un promedio del 24,2 % de su peso corporal tras 48 semanas. Además de la pérdida de grasa, el fármaco mostró beneficios adicionales, como una reducción drástica del dolor de rodilla en pacientes con osteoartritis, liberando a muchos de ellos de molestias crónicas. Los efectos secundarios reportados son similares a los de la generación anterior, incluyendo náuseas y diarrea, aunque se han observado aumentos leves en la frecuencia cardíaca. Se espera que los estudios de fase 3 concluyan a finales de 2026, lo que podría permitir su aprobación por la FDA para el año 2027, ofreciendo una nueva esperanza para personas con necesidades severas de pérdida de peso.








