El régimen de Nicolás Maduro condenó la reciente advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien declaró que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores debía considerarse “cerrado en su totalidad”. El canciller venezolano, Yvan Gil, emitió un comunicado oficial que califica el mensaje de Trump como un “acto hostil, unilateral y arbitrario” y una “nueva agresión extravagante, ilegal e injustificada”. La dictadura chavista exige respeto a su soberanía aérea y subraya que no aceptará injerencias de ninguna potencia extranjera.
La declaración de Trump, dirigida a “aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas”, coincide con el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford y una docena de buques de guerra en el Caribe, con la misión de combatir el narcotráfico en la región. La tensión se incrementa tras la designación del Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera por Estados Unidos, una medida que amplía la capacidad legal de Washington para imponer sanciones y perseguir activos vinculados al grupo liderado, según EEUU, por el propio Maduro.








