Una investigación liderada por la Universidad de Southampton y la Universidad de Miami, publicada el 15 de abril de 2026, advierte que los remolinos oceánicos están modificando drásticamente la distribución del calor en las costas. El estudio, centrado en la corriente de Agulhas pero aplicable a otras como la del Golfo, concluye que la actividad de estos giros de agua crea una estratificación extrema. Este fenómeno mantiene las aguas superficiales significativamente más cálidas —calentándose hasta cuatro veces más rápido que el promedio mundial—, mientras que en las profundidades se intensifica un “afloramiento oculto” de aguas frías y ricas en nutrientes.
Esta división marcada entre capas de agua, similar a la separación del aceite y el vinagre, genera fluctuaciones térmicas que pueden estresar a la vida marina y alterar las condiciones para las poblaciones costeras. Según los científicos Kathryn Gunn y Lisa Beal, la intensificación de los remolinos explica por qué algunas zonas experimentan temperaturas extremas sin que la corriente principal cambie su flujo total. El hallazgo subraya la necesidad de un monitoreo más riguroso en las costas densamente pobladas, donde estos procesos invisibles desde la superficie están remodelando silenciosamente el clima local y los ecosistemas submarinos.








