La mañana de este jueves 19 de febrero de 2026, lo que comenzó como un acto de heroísmo se transformó en una emergencia crítica en el corazón de la capital peruana. Alrededor de las 7:00 a. m., transeúntes del concurrido paradero Trujillo divisaron a un perro atrapado sobre una llanta que flotaba en medio del turbulento Río Rímac. Ante la movilización de la Policía Nacional del Perú (PNP) y personal municipal, un brigadista descendió al cauce para intentar asegurar al animal. Sin embargo, el incremento del caudal —propio de la temporada— provocó que ambos fueran arrastrados por la corriente ante la mirada angustiada de los testigos.
Operativo de búsqueda y rescate aéreo
Tras el incidente, la Policía de Rescate activó un protocolo de emergencia para localizar al efectivo desaparecido, centrando los esfuerzos en las zonas bajas del río:
- Búsqueda intensiva: Dos horas después del suceso, la búsqueda se concentró en los sectores cercanos al Puente del Ejército y el distrito de San Martín de Porres.
- Apoyo aéreo: Un helicóptero de la PNP sobrevoló la ribera del río para tratar de identificar al rescatista entre los escombros y la fuerte corriente.
- Suspensión del rescate animal: Según trascendió, debido a la prioridad de salvar la vida humana y a las condiciones peligrosas del río, la búsqueda del can fue suspendida.
Preocupación por la falta de equipamiento
El suceso ha reavivado el debate sobre la seguridad en operativos de rescate animal en zonas de alto riesgo. Vecinos y especialistas han expresado su preocupación por la aparente falta de equipamiento especializado y líneas de vida adecuadas durante la intervención inicial. Las autoridades han hecho un llamado a la ciudadanía para evitar descender por cuenta propia a los cauces en esta época del año, dado que el Río Rímac presenta crecidas repentinas que hacen imposible cualquier maniobra manual de salvamento.








